"La práctica médica no entraña solamente tejer, entretejer y tener activas las manos, sino que debe inspirarse en el alma, estar plena de conocimiento y tener como componente preciado la observación aguda y minuciosa; todo ello, junto con los conocimientos científicos exactos, son los requisitos para que la práctica médica sea eficiente."
Moisés ben Maimón (1135-1204)

¡En venta!

Buscar en este blog

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Resumen: Desgarro de Mallory-Weiss

Los antecedentes históricos del desgarro de Mallory-Weiss se remontan a inicios del siglo XIX, cuando G. Kenneth Mallory junto con Soma Weiss describieron un tipo de hemorragia gastrointestinal alta, secundaria a fisuras de la mucosa a nivel de la unión gastro-esofágica.

El desgarro de Mallory-Weiss está incluido dentro de los sangrados más frecuentes del tubo digestivo alto (punto sangrante localizado entre el esfínter esofágico superior y el ángulo de Treitz).

La laceración característica de esta patología suele ser única, sin embargo, no es inusual que se presenten múltiples desgarros, los cuales se encuentran orientados de manera paralela al eje del estómago, ubicándose en cualquier lugar de la circunferencia del cardias. Respecto a la profundidad, se limita a mucosa o submucosa, raramente afecta la capa muscular y cuando la serosa se involucra resulta una perforación, cambiando el nombre del padecimiento a sïndrome de Boerhaave.

El factor desencadenante es el incremento súbito de la presión intraabdominal que origina la laceración de la mucosa gastroesofágica, y las causas de esto pueden ser:

  • Ingesta excesiva de alcohol.
  • Hernia hiatal preexistente.
  • Trastornos de la coagulación.
  • Enfermedades respiratorias que generan tos intensa.
  • Uso de medicamentos anticoagulantes o antiagregantes plaquetarios.
  • Trastornos de inducción del vómito.
  • Convulsiones.
  • Trauma.
  • Levantar objetos pesados.
  • Arcadas desencadenadas por procedimientos endoscópicos o hipo (inusuales).

Los síntomas que usualmente refiere el paciente sin hematemesis con presencia de melena, precedido por alguna de las condiciones anteriormente referidas, así como descenso de la presión arterial que pudiera condicionar desmayos.

El diagnóstico definitivo se realiza por medio de la endoscopía y el tratamiento generalmente consiste en implementar medidas de apoyo.

Sin duda la severidad del cuadro, así como la urgencia en la atención y procedimiento a implementar, dependen de la gravedad del sangrado, pero por lo general la hemorragia suele limitarse después de 1-2 días.

No hay comentarios.: