"La práctica médica no entraña solamente tejer, entretejer y tener activas las manos, sino que debe inspirarse en el alma, estar plena de conocimiento y tener como componente preciado la observación aguda y minuciosa; todo ello, junto con los conocimientos científicos exactos, son los requisitos para que la práctica médica sea eficiente."
Moisés ben Maimón (1135-1204)

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jueves, 22 de mayo de 2014

Según el nuevo estudio, una borrachera es capaz de provocar que ciertas bacterias intestinales se filtren hacia el exterior del intestino, ocasionando con ello niveles superiores de toxinas bacterianas en la sangre de la persona embriagada. 
Una investigación indica que un único episodio de embriaguez puede tener importantes efectos negativos en la salud, provocando que ciertas bacterias se filtren hacia el exterior del intestino, ocasionando con ello niveles superiores de toxinas bacterianas en la sangre. El estudio también muestra que estas toxinas bacterianas, llamadas endotoxinas, hacen que el cuerpo humano produzca células inmunitarias implicadas en la fiebre, la inflamación y la destrucción de tejidos.

Lo observado por el equipo de la Dra. Gyongyi Szabo, de la Escuela Médica de la Universidad de Massachusetts en la ciudad estadounidense de Worcester, sugiere, tal como ella misma subraya, que una borrachera es más peligrosa de lo que se pensaba previamente.

Es de sobra conocido que ponerse al volante de un vehículo tras haber bebido alcohol en exceso aumenta de manera espectacular el riesgo de accidente de tráfico. También se sabe que si el consumo excesivo de alcohol se repite, a largo plazo pueden dañarse el hígado y otros órganos. La gran novedad del estudio realizado por el equipo de la Dra. Szabo es que aporta evidencias reveladoras de que una única borrachera puede causar efectos dañinos en la salud tales como la citada salida de bacterias del intestino hacia el torrente sanguíneo.

Para evaluar el impacto de las borracheras, se dio a 11 hombres y 14 mujeres suficiente alcohol como para elevar sus niveles en sangre hasta al menos 0,08 gramos por decilitro en el plazo de una hora. Se tomaron muestras de sangre cada 30 minutos durante 4 horas después y de nuevo 24 horas más tarde.

Szabo, Shashi Bala, Miguel Marcos, Arijeet Gattu y Donna Catalano encontraron que la intoxicación etílica resultó en un incremento rápido de los niveles de endotoxinas en la sangre. También hallaron pruebas de la presencia de ADN bacteriano en el torrente sanguíneo, mostrando que ciertas bacterias habían traspasado el intestino.

Estudios anteriores habían relacionado el consumo crónico del alcohol con una permeabilidad aumentada del intestino, lo que acarrea que productos potencialmente dañinos puedan viajar a través de la pared intestinal y ser transportados hacia otras partes del cuerpo. Muchos de los problemas de salud relacionados con el consumo excesivo de alcohol, incluyendo la enfermedad hepática alcohólica, han sido vinculados con una permeabilidad mayor del intestino y unos niveles superiores de endotoxinas. Una borrachera, aunque sea un episodio aislado, parece que tiene muchas más consecuencias a largo plazo de lo que se creía.


Fuente: NCYT

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