"La práctica médica no entraña solamente tejer, entretejer y tener activas las manos, sino que debe inspirarse en el alma, estar plena de conocimiento y tener como componente preciado la observación aguda y minuciosa; todo ello, junto con los conocimientos científicos exactos, son los requisitos para que la práctica médica sea eficiente."
Moisés ben Maimón (1135-1204)

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miércoles, 24 de noviembre de 2010

El gen "religioso"

Recientemente el genetista molecular, estadounidense, Dean Hamer afirma haber encontrado el gen ‘religioso’ en los humanos, estableciendo para él, una relación entre el gen VMAT2 y la predisposición de las personas a tener creencias religiosas.

Este genetista molecular estadounidense ha llegado a la conclusión, después de comparar más de 2.000 muestras de ADN, que la molécula VMAT2, predispone a sostener una creencia religiosa y ha escrito un libro titulado El gen de Dios, o gen religioso, en el que asegura haber encontrado en nuestro ADN, la clave para la espiritualidad humana. Según este científico, la dimensión espiritual de las personas creyentes se encontraría en un determinado gen que les faculta para tener fe y que se manifiesta en el cerebro. Este investigador admite que su tesis no es una explicación total de la espiritualidad.

Tampoco pretende con ello dar una respuesta global a la condición humana, simplemente en su investigación trata de explicar ciertas características particulares que diferencian a unas personas de otras.

Es evidente que la teoría de Hamer no puede ser una descripción aplicable a toda la familia humana, porque en tal caso eso nos conduciría a un callejón sin salida. Como explicar por qué hay gente que cree en algo superior y otras no creen en nada (aunque en última instancia, también es posible que crean en algo). Si ese gen de Dios fuera patrimonio de toda la raza humana, no habría en el mundo ateos ni agnósticos, por lo cual Hamer se guarda muy bien en sostener que su tesis sea universal. El problema es que hay casos en que su teoría desde el punto de vista genético no se puede aplicar, porque hay personas que no creen y sin embargo sus ascendientes eran muy religiosos, y viceversa, personas que creen, pero sus padres o sus abuelos eran empedernidos ateos.

¿Cómo y cuando se perdió el gen de Dios en esos individuos ? Tal vez, podríamos especular para estos casos, que se quedó latente en el salto generacional y que nos ha llegado de nuestros antepasados que fueron creyentes con la persona que no cree y que en algunos casos se salió del estado de latencia en el salto generacional entre sus antepasados que no creen y el individuo que si cree. Esta explicación la consideramos más coherente, porque entendemos que todavía no se puede generalizar en estos aspectos porque recién se empiezan a investigar.

Pero como el estudio e investigación no se detienen, ahora resulta que ha surgido un nuevo estudio que trata también sobre los aspectos genéticos, pero esta vez se trata de científicos alemanes que han encontrado el Gen de la generosidad… Algo que hasta ahora no se había planteado como una posibilidad en la naturaleza humana.

Un grupo de trabajo de la Universidad de Bonn dirigido por el catedrático de psicología Martin Reuter cree haber encontrado el gen de la generosidad, tras un estudio en el que participaron más de cien personas a las que previamente se les había practicado un test de ADN.

Prueba de ADN

Las cien personas, según dijo hoy Reuter durante la presentación del estudio, fueron invitadas a realizar una prueba de memoria, ajena al experimento, es decir de retención de datos mediante el cual, tenían que aprender una serie de dígitos y luego repetirlos de memoria.

Tras la prueba, cada uno de los participantes recibía cinco euros y se les daba la posibilidad de donar parte de esa cantidad para un fin benéfico, previamente planteado a todos los participantes.

“Los donativos eran anónimos, pero ellos si sabían cuanto dinero había en la caja, por lo que podían calcular el monto de la cantidad donada”

En el test de ADN los investigadores se concentraron en un Gen, el llamado COMT-Gen que contiene el diseño para la generación de una encima que desactiva determinadas sustancias en el cerebro, entre ellas la dopamina.

Desde hace 15 años se sabe que existen dos variantes distintas del COMT-Gen: El COMT-Val y El COMT-Met, que están distribuidos de forma bastante equitativa entre la población humana.

En las personas con la variante Val la encima trabaja de forma cuatro veces más efectiva, de manera que la dopamina es por tanto inactivada de forma mucho más rápida.

El estudio de la Universidad de Bonn demostró que esto tiene efectos en el comportamiento y en las personas que participaron en el experimento y que los que tenían la variante COMT-Val, donaron el doble de la cantidad donada por los que tenían la variante Met. Estos resultados hay que tomarlos como lo que son, los inicios de una investigación dentro de la arquitectura genética tan en auge en la actualidad, pero que por el momento no son concluyentes.

Es la primera vez que un estudio empírico muestra una correlación entre un factor genético determinado y actitudes altruistas.

No obstante, en estudios efectuados con gemelos ya se había demostrado que los genes influían de alguna forma en los comportamientos altruistas.

El grupo de trabajo de Bonn se concentró en su análisis en el COMT-Gen debido a que desde hace varios años se sabe que la dopamina influye en el comportamiento social de los seres humanos y los animales.

Así, por ejemplo, la dopamina, junto con otras sustancias como la vasopresina, tienen influencia sobre el comportamiento sexual y la disposición especial a contraer vínculos afectivos de algunas personas.

Además, se sabe que la dopamina tiene relación con la emocionalidad y con la tendencia a motivarse por estímulos externos con mayor facilidad.

Recopilación: Percy Leví

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