"La práctica médica no entraña solamente tejer, entretejer y tener activas las manos, sino que debe inspirarse en el alma, estar plena de conocimiento y tener como componente preciado la observación aguda y minuciosa; todo ello, junto con los conocimientos científicos exactos, son los requisitos para que la práctica médica sea eficiente."
Moisés ben Maimón (1135-1204)

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viernes, 22 de enero de 2010

Nanorobot capaz de modificar ADN


Hasta mediados de la última década del siglo pasado, el término "nanotecnología" se refería casi siempre a la rama de la ciencia que tenía como objetivo crear diferentes herramientas capaces de operar con elementos extremadamente pequeños. Justamente, el prefijo “nano” significa “mil millones”, y en este contexto indica elementos cuyo tamaño se encuentra en el orden de la mil millonésima parte de un metro. Estas herramientas debían ser capaces de fabricar productos útiles para la humanidad mediante un proceso totalmente automatizado y con precisión atómica. Pero en los últimos años, el significado de esa palabra ha sido usado para denominar prácticamente cualquier cosa, desde telas resistentes a las manchas hasta ramas completas de la química convencional. En general, cualquier cosa que implica objetos a nanoescala es tratado como si fuese nanotecnología. Pero el sueño de una nueva revolución industrial basada en la fabricación a nanoescala no ha muerto, hecho que ha quedado demostrado muy claramente mediante el trabajo del profesor de Química la Universidad de Nueva York Dr. Nadrian Seeman.



En un artículo publicado la prestigiosa revista Nature Nanotechnology, Seeman expuso los resultados de una serie de experimentos realizados por su laboratorio, junto con colaboradores de la Universidad de Nanjing (China). Los científicos en cuestión han sido capaces de construir un dispositivo robótico completamente funcional que tiene la capacidad de colocar átomos y moléculas específicas en la posición que se desee. El robot -en realidad un pequeño dispositivo dotado de dos pequeñísimos “brazos”- tiene un tamaño aproximado de 150 x 50 x 8 nanómetros. Para tener una idea de lo que significan esos valores, se puede considerar el hecho de que más de un millón de estos aparatos podrían acomodarse en el espacio que ocupa un solo glóbulo rojo. Pero a pesar de ser casi con seguridad el robot más pequeño que jamás hayamos construido, es capaz de -gracias a un robusto sistema de corrección de errores- de colocar bases en una molécula de ADN con una precisión del 100%. Intentos similares efectuados con anterioridad había conseguido solo una tasa de aciertos de entre el 60% y el 80%.

El brazo nanorobótico, que está construido como si fuese una especie de origami de ADN: grandes cadenas de ADN dobladas suavemente y sostenidas por cientos de hebras más cortas, no es la única herramienta de nanotecnología que ha sido construida por Seeman y sus colaboradores. El “catálogo” incluye un pequeño bípedo capaz de dar pasos y octaedros de ADN truncado, entre otros. El científico ha explotado a las características estructurales del ADN, y cree que podrá utilizar principio de la recombinación genética para operar sus dispositivos a nanoescala. Sin dudas se trata de un paso muy importante en la realización del viejo sueño en el que maquinas creadas mediante nanotecnología eran capaces de construir prácticamente cualquier cosa.

Fuente: NeoTeo

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